Un día perfecto en MIAMI, FLORIDA



Intentare en este post dar unas cuantas pistas para pasar un día perfecto en Miami alejándonos de los lugares mas conocidos de la ciudad. No digo yo que Ocean Beach no merezca una visita, pero quizás por estar en todas las guías o porque durante nuestra ultima visita estaba masificado me apetece mas resaltar algunos lugares recomendados por la gente de la ciudad.

Empezaría el día desayunando en Coconut Groove, barrio situado un poco al sur del centro y donde se combinan locales de mucho nivel con pequeñas tiendecitas que venden ropa vintage o prendas de segunda mano y que dan íntegramente lo recaudado a diversas ONG.




Es una buena idea sentarse en la terraza del Green Street Cafe, recordar que en Miami siempre hace buen tiempo, y degustar su menú. Hay desde desayunos tradicionales hasta platos mucho mas elaborados que el camarero sugerira acompañar de algun coctel. Una Mimosa parece lo mas adecuado para un Brunch.
Entre las mesas muy poco turista y mucha gente elegante que probablemente venga de una sesión de maquillaje o de jugar al tenis en algún club de la zona.








Tras un largo rato sentado (aquí no vengas con prisa), puedes cruzar la acera y dar un paseo entre la densa vegetación del Barnacle Historic State Park. Ademas de que agradecerás la sombra de los arboles que forman casi un túnel natural podrás ver alguna construcción de los primeros asentamientos que dieron lugar a lo que hoy es Miami.









Si el calor se pone muy pesado a solo un par de manzanas esta el CocoWalk un pequeño Mall con un nombre muy simpático en el que se juntan unas cuantas tiendas y unos cines. En caso de que apetezca seguir dando una vuelta por el barrio, esta muy cerca el Kenneth M. Myers Bayside Park desde donde pasar un poco de envidia viendo los yates fondeados esperando a que sus dueños los saquen de paseo.




Desde Coconut Groove nos acercaremos a Coral Gables, otro sitio no incluido en el circuito turístico pero por el que es muy recomendable pasear. Sus anchas avenidas se combinan con pequeñas calles, muchas con nombres de ciudades españolas llenas de tiendas, oficinas y algún teatro.
También hay muchos lugares donde comer algún tentempié o terrazas donde tomarse algo fresco viendo a la gente pasar cargadas con bolsas de las tiendas de Miracle Mile.
Aquí también esta el histórico Biltmore Hotel, la curiosa iglesia vecina Coral Gables Congregational United Church y las Venetian Pool escondidas entre calles residenciales con lujosas mansiones.









Para tomar un cafe tendremos que coger el coche y subir hasta Wynwood, un barrio que queda dentro del continente entre los dos puentes que dan acceso a la muy popular Miami Beach.
Era un barrio bastante desastrado pero con esa visión comercial que tienen los Estadounidenses, decidieron darle la vuelta y convirtieron sus abandonados almacenes y pabellones en galerías de arte, permitiendo que artistas del graffiti decoraran todas las fachadas con lo que sus oscuras calles se convirtieron en un museo al aire libre. Es imposible no pararse en cada uno alucinando con la calidad de los trabajos. Tocan todos los temas posibles. Los hay reivindicativos, promocionales o simplemente decorativos, pero todos y cada uno merecen un vistazo. Fue un extra poder admirar como pintaban una de las pocas paredes que quedan libres.














Si ademas de los murales te interesa el arte, cada edificio esconde una galería donde artistas noveles y consagrados exponen sus obras. Ninguna cobra entrada y en todas (al menos las que visitamos), permiten sacar fotos.








No hay que pasar de largo una pequeña verja metálica que da entrada a Wynwood Walls. Es un pequeño parque pero que tiene algunas de las obras mas interesantes de la zona.













Y como veníamos a tomar cafe, cuando llegamos al centro del barrio fuimos hasta el Panther Cafe.
Es un local muy de moda. El interior es bonito pero lo mejor es la terraza con mesa corrida. La clientela se compone de artistas, galeristas y gente molona que se sienta a trabajar con su Mac a la sombra del árbol que cubre la mesa mientras en el interior se celebran catas de cafe, no muy diferente a las catas de vino.














A estas alturas se va acabando el día y toca dejar de andar y hacer algo mas reposado, así que hay que acercarse hasta el puente de Kay Byscayne.

Tras pagar el peaje del Rickenbaker Causeway tendrás que mirar el reloj y ver cuanto falta para el atardecer. Si hay tiempo es bonito acercarse hasta Bill Baggs State Park y hacer una visita al faro construido en 1825, el edificio mas antiguo de la ciudad que aun se mantiene en pie. Es un sitio estupendo para pegarse un baño ya que la playa esta entre las diez mejores del país.

Si ves que no queda mucho tiempo es mejor solamente llegar hasta el Seaquarium y dar media vuelta. Es muy importante andar con cuidado en lo que sigue y no pasaros de largo, si lo hacéis tendréis que dejar la isla y volver a pagar.
Bien, tras dar la vuelta en el Seaquarium, hay que seguir la recta, pasar el puente elevado y nada mas empezar a bajar, meterse a la derecha en un pequeño parque nada bien cuidado que no tiene ni nombre.
Desde ese sitio medio abandonado, entre algún vagabundo merodeando y unas cuantas parejas acurrucadas, se tiene para mi una de las mas bonitas vistas de una pequeña parte del skyline de Miami. Las tres veces que he visitado la ciudad he acabado viendo como se escondía el sol y se iluminaban los edificios desde aquí, así que no podía dejar de compartir este pequeño secreto.













Tras esto nos toca visitar Miami Beach para cenar. Pero en vez de acercarnos a cenar en una de las masificadas terrazas de Ocean Drive nos vamos a quedar a un par de calles. Siempre y cuando no sea Domingo ya que nuestro destino ese día cierra a las 15:00.




En Euclid con la Sexta esta Las Olas Cafe. Nada chic, nada lujoso y para nada caro, pero con el mejor sandwich cubano de todo Miami. Olvidate de Little Havana y su Versalles (que por otro lado no esta nada mal si te gustan los dulces), solo el Enriqueta Cafe en el Design District puede disputar a Las Olas el titulo de ganador.


El sandwich cubano o medianoche combina jamón, lechón, queso y pepinillo en un pan que se tuesta prensado y se unta con una salsa amostazada.
Para acompañarlo, una naranjada casera que esta de muerte o una de las muchas bebidas importadas que comparten espacio en sus enormes cámaras frigoríficas.





Y así es como se pasa un día estupendo en Miami lejos de las aglomeraciones del Bayfront Park, de Ocean Drive, de los descomunales Malls, o de la Calle Ocho.
A veces apetece salirse un poco de la ruta turística y descubrir sitios nuevos.












ELKHORN, una ciudad fantasma de MONTANA




ELKHORN, MT


Durante el viaje que hicimos al Big Sky Country supimos de Elkhorn como sabes de la mayoría de las cosas cuando viajas improvisando: por casualidad.

Mirando en el mapa el camino que nos llevaría desde Helena hasta Butte vimos un icono que no sabíamos que era y que quedaba en mitad de una montaña pero mas o menos cerca de la carretera. En la leyenda el símbolo indicaba que correspondía a "Ghost Town", una ciudad fantasma.
No nos costo nada decidirnos a visitarla. No teníamos prisa y el plan sonaba bien.

Dejamos la I-15 en Boulder y enseguida cambiamos el asfalto por una pista que durante unas quince millas subía y subía por la montaña cruzando una pequeña zona del Deerlodge National Forest. Por lo que pudimos ver era una zona muy atractiva para pasar el fin de semana ya que nos encontramos pequeños campamentos con familias agrupadas, todos con enormes autocaravanas y motos de monte o quads con los que los niños subían por el monte a toda pastilla.


ELKHORN, MT
Según nos acercábamos a nuestro destino aparecían restos de maquinaria a los lados del río. Daba la impresión de que el asentamiento se había ido extendiendo hacia la carretera principal durante el periodo que estuvo habitada.




ELKHORN, MT

En cuanto aparecieron los primeros edificios quedo claro que el desvío había merecido la pena.
Multitud de edificaciones de mas de 100 años construidas con madera oscura aparecían por todas partes bastante bien conservados.

En un cartel a la entrada pudimos leer la historia del pueblo: Allá por 1870 se encontró plata en las colinas de Elkhorn con lo que la población paso de 0 a 2500 habitantes en apenas unos años. Se construyeron tiendas, un saloon, una iglesia, una escuela y hasta un Fraternity Hall donde realizar bailes o representaciones de teatro.
Las calles estaban llenas con las familias de los mineros y de los mas de 500 leñadores que talaban arboles como combustible para las minas. De entre el alboroto de la gente debía sobresalir el sonido producido por los relinches o gemidos de las mas de 1500 mulas que ayudaban en los trabajos.

Lamentablemente se repitió la historia de todas las ciudades mineras y en cuanto la extracción del mineral deja de ser rentable por escasez o por la falta de demanda, la gente igual que llega, se va. Dejaron atrás edificios y todas las pertenencias que no pudieron ser acarreadas en el ultimo viaje que el tren realizo desde la ciudad.

Actualmente se puede pasear por las calles del pueblo admirando las fachadas de los edificios antiguos. Muchos están señalizados mediante un cartel que indica cual fue el uso en su momento. La mayoría esta en pie pero en algunos casos el cartel esta colocado delante de un espacio vacío con cuatro maderas caídas donde estuvo el edificio.

ELKHORN, MT

ELKHORN, MT

ELKHORN, MT

ELKHORN, MT



ELKHORN, MT

Los mejor conservados y mas seguros se pueden visitar incluso por el interior. Entre ellos encontramos alguna vivienda particular en la que vemos una estufa de hierro fundido para calentar las estancias pequeñas y sin apenas ventanas por donde escapara el calor.


Entre todas las construcciones que se pueden visitar destacan sin duda los el Fraternity Hall y el Gillian Hall, mas altos que los demás y con una construcción singular mucho mas decorativa que los diferencia del resto.
En sus dos plantas encontramos diversas estancias como una pequeña taquilla donde se cobraba la entrada, baños, habitaciones y unos grandes salones con suelos de madera donde es fácil imaginar el sonido de los tacones resonando durante los bailes. Al fondo aparece un escenario donde donde se situaban los músicos o artistas que traían el espectáculo al pueblo.


ELKHORN, MT

ELKHORN, MT


ELKHORN, MT


ELKHORN, MT



ELKHORN, MT
Caminamos hasta las afueras del pueblo y en el limite urbano vemos los primeros restos de la mina pero solo desde el camino ya que por seguridad esta zona no es visitable. Los viejos carros están caídos en la entrada de las minas justo al lado de los railes que se adentran en el interior.

Seguimos andando un poco y nos alejamos del centro. Tras un recodo, casi fuera de la vista, ocultos por la maleza, aparecieron un par de coches totalmente oxidados pero que aun mantienen sus atractivas carrocerías aunque todo lo demás haya desaparecido y una antigua carreta.
También encontramos una enorme rueda metálica dentada que parece parte de un engranaje gigante y que no tenemos ni idea de que uso pudo tener.

ELKHORN, MT



ELKHORN, MT


ELKHORN, una ciudad fantasma de MONTANA

Hay que señalar que aunque desde los años 70 tiene la denominación de ciudad fantasma Elkhorn no lo es en realidad ya que en estos momentos habitan en ella diez personas y unos cuantos perros, en edificaciones mas o menos nuevas situadas en el perímetro del antiguo casco urbano. En esas casas se ven carteles que prohiben la entrada. Como si fueran necesario ponerlos viendo la "decoración" de sus parcelas.

ELKHORN, MT


Pasamos un par de horas vagabundeando por las calles e imaginando como fue la vida durante los apenas veinte años de actividad que tuvo la ciudad. Y después, igual que los colonos originales, nos alejamos dejándola atrás...