ELKHORN, una ciudad fantasma de MONTANA




ELKHORN, MT


Durante el viaje que hicimos al Big Sky Country supimos de Elkhorn como sabes de la mayoría de las cosas cuando viajas improvisando: por casualidad.

Mirando en el mapa el camino que nos llevaría desde Helena hasta Butte vimos un icono que no sabíamos que era y que quedaba en mitad de una montaña pero mas o menos cerca de la carretera. En la leyenda el símbolo indicaba que correspondía a "Ghost Town", una ciudad fantasma.
No nos costo nada decidirnos a visitarla. No teníamos prisa y el plan sonaba bien.

Dejamos la I-15 en Boulder y enseguida cambiamos el asfalto por una pista que durante unas quince millas subía y subía por la montaña cruzando una pequeña zona del Deerlodge National Forest. Por lo que pudimos ver era una zona muy atractiva para pasar el fin de semana ya que nos encontramos pequeños campamentos con familias agrupadas, todos con enormes autocaravanas y motos de monte o quads con los que los niños subían por el monte a toda pastilla.


ELKHORN, MT
Según nos acercábamos a nuestro destino aparecían restos de maquinaria a los lados del río. Daba la impresión de que el asentamiento se había ido extendiendo hacia la carretera principal durante el periodo que estuvo habitada.




ELKHORN, MT

En cuanto aparecieron los primeros edificios quedo claro que el desvío había merecido la pena.
Multitud de edificaciones de mas de 100 años construidas con madera oscura aparecían por todas partes bastante bien conservados.

En un cartel a la entrada pudimos leer la historia del pueblo: Allá por 1870 se encontró plata en las colinas de Elkhorn con lo que la población paso de 0 a 2500 habitantes en apenas unos años. Se construyeron tiendas, un saloon, una iglesia, una escuela y hasta un Fraternity Hall donde realizar bailes o representaciones de teatro.
Las calles estaban llenas con las familias de los mineros y de los mas de 500 leñadores que talaban arboles como combustible para las minas. De entre el alboroto de la gente debía sobresalir el sonido producido por los relinches o gemidos de las mas de 1500 mulas que ayudaban en los trabajos.

Lamentablemente se repitió la historia de todas las ciudades mineras y en cuanto la extracción del mineral deja de ser rentable por escasez o por la falta de demanda, la gente igual que llega, se va. Dejaron atrás edificios y todas las pertenencias que no pudieron ser acarreadas en el ultimo viaje que el tren realizo desde la ciudad.

Actualmente se puede pasear por las calles del pueblo admirando las fachadas de los edificios antiguos. Muchos están señalizados mediante un cartel que indica cual fue el uso en su momento. La mayoría esta en pie pero en algunos casos el cartel esta colocado delante de un espacio vacío con cuatro maderas caídas donde estuvo el edificio.

ELKHORN, MT

ELKHORN, MT

ELKHORN, MT

ELKHORN, MT



ELKHORN, MT

Los mejor conservados y mas seguros se pueden visitar incluso por el interior. Entre ellos encontramos alguna vivienda particular en la que vemos una estufa de hierro fundido para calentar las estancias pequeñas y sin apenas ventanas por donde escapara el calor.


Entre todas las construcciones que se pueden visitar destacan sin duda los el Fraternity Hall y el Gillian Hall, mas altos que los demás y con una construcción singular mucho mas decorativa que los diferencia del resto.
En sus dos plantas encontramos diversas estancias como una pequeña taquilla donde se cobraba la entrada, baños, habitaciones y unos grandes salones con suelos de madera donde es fácil imaginar el sonido de los tacones resonando durante los bailes. Al fondo aparece un escenario donde donde se situaban los músicos o artistas que traían el espectáculo al pueblo.


ELKHORN, MT

ELKHORN, MT


ELKHORN, MT


ELKHORN, MT



ELKHORN, MT
Caminamos hasta las afueras del pueblo y en el limite urbano vemos los primeros restos de la mina pero solo desde el camino ya que por seguridad esta zona no es visitable. Los viejos carros están caídos en la entrada de las minas justo al lado de los railes que se adentran en el interior.

Seguimos andando un poco y nos alejamos del centro. Tras un recodo, casi fuera de la vista, ocultos por la maleza, aparecieron un par de coches totalmente oxidados pero que aun mantienen sus atractivas carrocerías aunque todo lo demás haya desaparecido y una antigua carreta.
También encontramos una enorme rueda metálica dentada que parece parte de un engranaje gigante y que no tenemos ni idea de que uso pudo tener.

ELKHORN, MT



ELKHORN, MT


ELKHORN, una ciudad fantasma de MONTANA

Hay que señalar que aunque desde los años 70 tiene la denominación de ciudad fantasma Elkhorn no lo es en realidad ya que en estos momentos habitan en ella diez personas y unos cuantos perros, en edificaciones mas o menos nuevas situadas en el perímetro del antiguo casco urbano. En esas casas se ven carteles que prohiben la entrada. Como si fueran necesario ponerlos viendo la "decoración" de sus parcelas.

ELKHORN, MT


Pasamos un par de horas vagabundeando por las calles e imaginando como fue la vida durante los apenas veinte años de actividad que tuvo la ciudad. Y después, igual que los colonos originales, nos alejamos dejándola atrás...


FESTIVAL OESHIKI EN EL TEMPLO IKEGAMI HONMON-JI DE TOKYO, JAPÓN




Tokyo es una ciudad que te conquista en un minuto. Nada mas llegar te das cuenta de lo amable que es su gente y de la tranquilidad que se respira en sus calles a pesar de los millones de habitantes que la pueblan.

Nosotros tuvimos la suerte de pasar bastantes días allí hace unos años y decidimos que la forma de conocerla seria dedicarnos a pasear por sus barrios sin prisa evitando saturarnos con todo lo que hay para ver y dejando casi que cada uno de sus puntos interesantes apareciera en nuestro camino casi por azar.


Uno de esos días entramos a una taberna a descansar un rato y aprovechamos para hojear una de las pocas revistas que había en ingles y en la que aparecía la agenda social de la ciudad con todas las actividades del mes. En ella mencionaban el festival O-Eshiki y contaban que era una especie de procesión de linternas Mando en la que mas de tres mil personas se acercaban a un templo situado en el barrio de Ota y decidimos ir.

Leímos que la estación mas cercana se llamaba Ikegami al igual que el templo y nos fuimos para allí.
Nos bajamos y empezamos a preguntar sobre el festival, pero si en el mismo centro de Tokyo donde se encuentran turistas cada día teníamos problemas para hacernos entender, en este barrio del Sur de la ciudad mucho menos visitado fue toda una peripecia. Cada vez que preguntábamos a alguien acababa preguntando a algún otro que pasaba y a pesar de la amabilidad ninguno nos ayudaba demasiado. Creíamos que al ser un festival importante veríamos manadas de gente moviéndose hacia la zona pero no tuvimos en cuenta el que en casi cualquier sitio de Tokyo hay mucha gente y que todos se mueven hacia algún lado.

Puestos de comida en el barrio de Ota

Al final a base de callejear encontramos un puesto vendiendo comida y después otro y otro mas. Todavía estaban abriendo así que supusimos que era pronto y faltaba un rato para que la gente empezara a llegar así que seguimos el camino hasta que apareció el precioso templo rodeado de farolillos iluminados.


No sabíamos nada sobre aquella fiesta y nos dio la sensación de que lo que veíamos eran diferentes congregaciones que se acercaban al templo a presentar ofrendas.

Cada una de ella se componía de un enorme grupo de gente que llevaban un carro con una especie de figura. En unos casos la reproducción de un templo, en otras pinturas tradicionales, y todas decoradas con farolillos encendidos y una especie de flores de papel representado la flor del cerezo.
El motivo de la elección de esta flor es que según la leyenda cuando murió Nichiren Shonin era Octubre y los arboles florecieron fuera de temporada.

Dentro de cada agrupación había diferentes componentes: monjes y músicos con panderetas y tambores, grupos de gente acompañándoles por todo el camino animando y coreando e incluso bailando a cada paso.
En alguno de los grupos también aparecían chavales vistiendo uniformes de equipos de béisbol y portando estandartes.


Representantes de equipos de Béisbol locales.



Mando con reproducción de Pagoda y flores de cerezo hechas con papel.

Grupo de monjes.


Otro grupo con música y baile.




Imagen iluminada de Nichiren Shonin.




Imágenes de la vida de Nichiren Shonin.

En los dos kilómetros de procesión como he comentado desfilan miles de personas pero es que para presenciar el desfile o acercarse a los infinitos puestos de comida se llegan a juntar hasta trescientas mil. Cuando todas estas personas llegaron, se abarrotó el lugar y decidimos que ya era hora de dar una vuelta. Dimos un paseo nocturno por los diferentes edificios que componían el templo Hommon para relajarnos un rato.


Soshi-do El templo principal.


Pagoda Tahoto.



Honden, Salón del trono.

Era especialmente bonita la pagoda de cinco niveles pero tanto el mausoleo como las pequeñas pagodas que la rodeaban o la propia sala del trono eran muy interesantes y atractivas.

Pagoda de cinco niveles.


Cuando el festival estaba todavía en pleno apogeo aprovechamos para acercarnos a los puestos, que de ser unos cuantos habían pasado a ser literalmente cientos de ellos. La mayoría ofrecían comida de todos los tipos imaginables. Algunas muy básicas como pinchos de calamares, pescado y otras tremendamente elaboradas con platos que pedían a gritos una mesa y una servilleta de tela pero que tuvimos que degustar sentados en las escaleras de una casa intentando no molestar demasiado a la gente que pasaba.
Con el estomago lleno seguimos curioseando el resto de los puestos y vimos que también había bastantes que ofrecían juguetes para los niños o incluso piezas de artesanía y pinturas.


Pescaito frito.

Calamar a la plancha.

Arroz de colores.

Delicioso Okonomiyaki.


Pulpo "Old Boy Style".

Tras horas y horas volvimos cansados a nuestra habitación con la sensación de haber visto un trocito de Tokyo que pocos Gaikokujins habían tenido el placer de disfrutar.

El cartel no es que venga a cuento, ¿pero se os ocurre una forma mas simpática de terminar?







ELVIS WEEK IN MEMPHIS, TENNESSEE




En nuestra linea de visitar los destinos intentando coincidir con fechas especiales, solo había una cosa que no nos queríamos perder durante nuestra visita a Tennessee: Memphis durante la Elvis Week.
Es un evento anual en el que se celebra el aniversario del nacimiento de Elvis Presley con diferentes actos durante una semana.



Memphis es una ciudad muy interesante y con muchísima vida tanto de día como de noche. Y mucho de esto se lo debe a la música Blues, al Rock´n´Roll, y especialmente a Elvis.


Todo en Memphis gira en torno a Elvis.

Durante los días que estuvimos cumplimos el programa de peregrinación de los fans del artista, combinando las visitas clásicas con algunos de los actos organizados para la semana.

Empezamos con la visita a Graceland y la verdad es que nos dejo bastante fríos. Para empezar tienes que sufrir una enorme cola para coger las entradas, después montas en un minibus que literalmente te cruza la calle y  que te deja en la puerta de la mansión. Después toca una visita guiada y muy controlada en la que te permiten ver ciertas cosas pero no todas. Sin ir mas lejos, el acceso a la segunda planta esta completamente vetado.


La famosa sala del piano.

Salón de la figura del mono.


Después de ver todas las salas con las reliquias, trajes y recuerdos de Mr. Presley se sale al jardín para sacar alguna foto del sitio donde descansa y poco mas.



Supongo que Graceland esta en la lista de visitas que hay que hacer, pero que en realidad decepcionan a casi todos.

Seguimos nuestro particular homenaje acercándonos hasta la Elvis Presley Plaza donde esta instalada una estatua muy famosa del cantante en una de sus poses mas características y que es perfecta para vacilar.

Elvis Impersonator

Nuestra siguiente parada fue en los muy míticos estudios de Sun Records donde Elvis grabo en múltiples ocasiones. Otros músicos que pasaron por allí fueron Johnny Cash o Jerry Lee Lewis, casi nada...



Para rematar nuestros días en la Elvis Week fuimos al evento mas importante de los que celebraban aquel año. Un partido de béisbol/concierto/ fuegos artificiales en el Autozone Park.



La tarde empezó pronto con un espectáculo en el que diferentes imitadores de Elvis interpretaban sus canciones ya fuera en directo o en play-back a la entrada del estadio. Algunos eran francamente buenos e incluso tenían gran parecido físico mientras que otros digamos que no lo hacían tan bien, pero en conjunto fue una estupenda manera de empezar la velada.

A continuación empezó el partido. Los Memphis Redbirds están en las ligas menores pero creo que al no ser conocedores del béisbol no  notamos demasiado la diferencia con un partido de primera y fue una tarde estupenda que nos sirvió para tomar un primer contacto con lo que es un partido de este curioso deporte.



Lo primero que nos llamo la atención fue que a un costado de la grada había una zona inclinada con césped a donde se dirigían familias en manadas con sus mantas y cestas de pic-nic.



Lo segundo que nos sorprendió fue el trasiego constante de gente hacia los puestos de comida constantemente sin importar en que momento del partido estuviéramos.
Para entonces ya nos había quedado claro que allí se iba a comer y beber mientras unos señores jugaban a algo en el campo que tenían delante.

Gran lanzamiento del pitcher de los Redbirds.


Arbitro, Catcher y Bateador.


Catcher al acecho.


Tengo que reconocer que aunque fue un partido largo, el tiempo se nos paso volando. Comimos perritos calientes, curioseamos a la gente que se dedicaba a anotar cada jugada para las estadísticas en libretas, vimos bailar a las animadoras, intentamos coger regalos de los que lanzaban al publico con cañones y sacamos decenas de fotos del publico, de los jugadores y de los imitadores de Elvis que se pasaban por las gradas saludando a la gente.

Cheerladers.

Personal de la Elvis Week.


Al terminar el partido estaba programada una sesión de fuegos artificiales al ritmo de las canciones del Rey para goce de  la gente que aplaudió con cada explosión.

Para terminar la noche,  y de nuevo a las puertas del Autozone nos encontramos con un nuevo concierto en el que un imitador de Elvis, creemos que el ganador del año anterior, toco y canto los grandes éxitos del ídolo local con la gente sumándose en cada canción.



Se puede decir que la Elvis Week esta lógicamente pensada para los ultra-fans del Rey, pero pienso que si estáis interesados en visitar Memphis, aunque solo sea por el ambiente que se crea, merece la pena que hagáis coincidir las fechas y disfrutéis así aun mas de la ciudad de "The King of rock´n´Roll"